lunes, 28 de junio de 2010

La Mujer Sabia y la Mujer Necia

Por: Ina Manly Painter

“La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.” (Prov. 14:1 RV1960).
Una mujer no decide ser necia o sabia de la misma manera en que decide entre el chocolate o la vainilla, el algodón o la seda. Ella decide ser necia cuando no se esfuerza por ser sabia.
Si no hay temor de Dios delante de sus ojos, entonces es necia. Si teme a Dios es capacitada por el Espíritu Santo para volverse sabia, pues la sabiduría de Dios habita en su interior, la cual es una lámpara a sus pies y una lumbrera a su camino (Salmo 119:105).
Mientras todos tenemos en nuestro interior la tendencia a actuar neciamente, la mujer aquí descrita es total y absolutamente necia. Con el tiempo y las oportunidades se vuelve aún más depravada, como se evidencia en el resultado final de su casa.
Al abordar el tema de las mujeres sabias y necias los hombres no están exentos de aplicaciones similares, ni tampoco lo está la mujer soltera. Es un hombre necio, y una mujer necia, el que no teme al Señor, quienes derriban sus vidas, no importándoles para nada el mortificar la impureza, los deseos malvados y la codicia (Col. 3:5).
La mujer necia nunca pasa de moda, de otra forma Dios no hubiese preservado estas oportunas admoniciones para todas las generaciones. Ella es como las termitas no detectadas que están destruyendo la madera, que se comen los fundamentos de la vida y el hogar, destruyéndolos, pulgada a pulgada, hasta que finalmente no queda nada hacia lo cual volver. Sus actividades destructivas son parecidas a la mente intrigante de Herodías, quien de manera gradual y deliberada planeaba el mal (Mat. 14:3-12). Es una demoledora hábil que posee herramientas forjadas a partir de sus propias experiencias. Desafía y socava la autoridad de su esposo. Cuando es sumisa esto se atribuye al provecho que ha calculado conseguir. Los deseos de él no son motivo de felicidad para ella, y tampoco son los primeros pensamientos de ella. De vez en cuando puede exhibir alguna pequeña bondad, para luego controlar al esposo, mientras perfecciona sus astutas habilidades para darles un filo más preciso. Debido a que no tiene verdadera satisfacción busca tiempos privados para ella misma, donde él queda excluido, dando por  cierto que él no debe envidiarle algunos pequeños bocados de felicidad.
A primera vista la mujer necia da una impresión del tipo demasiado bueno para ser verdad después de todo lo que ha hecho para causarle inconvenientes a su esposo. A partir de allí manipula la mente de otros, por lo menos así lo piensa ella. Su engaño, como el de Dalila para con Sansón, empobrece a sus víctimas (Jueces 16:4-21). La bondad y la gracia del primer amor se han endurecido y se han convertido en una batalla competitiva de cada día.
Sus acciones se burlan de lo que una vez pudieron haber sido dulces intimidades. Raras veces está agradecida o satisfecha, importándole poco la conducta casta y respetuosa (1Pedro 3:2). Su orgullo mantiene a todos a distancia y aquellos que podrían intentar bendecirla con la verdad son asaltados por su pulida retórica.
La mujer sabia edifica su casa, tanto espiritual como físicamente. El establecimiento de su hogar comienza en su corazón. Su sabiduría está fundada en su temor del Señor, a diferencia de la mujer necia que desprecia la sabiduría y la instrucción de Dios (Prov. 1:7).
La casa de la mujer sabia es su eje de dominio desde el cual funciona como ayudante de su esposo. Ella da forma al ambiente para facilitar mejor sus objetivos dados por Dios. Fortalece su hogar por la fe y la integridad, añadiéndole a su belleza y función.
“Una buena esposa es una gran bendición para una familia; una familia es multiplicada y llena de niños por medio de una esposa fructífera, y así es edificada; pero por medio de una esposa prudente, una que es piadosa, trabajadora y considerada, los asuntos de una familia son hechos prosperar, las deudas son pagadas, las porciones se incrementan, se hacen provisiones, los niños son bien educados y mantenidos, y la familia tiene confort dentro de las puertas y el crédito se mantiene afuera; de esta forma la casa es edificada. Ella mira por la casa como suya propia para cuidar de ella, aunque sabe que es responsabilidad de su marido el gobernar en ella, Ester 1:22”
“La mujer virtuosa es corona de su marido, pero la mala es como carcoma en sus huesos.” (Prov. 12:4 RV1960).
“Una esposa virtuosa y  digna – seria y fuerte en carácter – es una joya en la corona de su marido, pero aquella que es motivo de vergüenza es como carcoma en sus huesos” (Prov.12:4 Versión Amplificada).
“Pues un hombre no debiese usar nada sobre su cabeza \[en la iglesia], pues él es la imagen y gloria \[reflejada] de Dios, \[es decir, su función de gobierno refleja la majestad del Gobierno divino]; pero la mujer es \[la expresión de] la gloria del hombre (majestad, pre-eminencia). (1 Cor. 11:7 Versión Ampliada).
Dios hizo a la mujer del hombre para ser una bendición que adorne. Ella es su representante, su gloria. Él es su cabeza; ella es su corona deleitosa. La mujer virtuosa se muestra a sí misma digna de la confianza de su marido. Él no tiene necesidad de buscar en el exterior para obtener ganancia (Prov. 31:11), pues su alma está en reposo en el santuario de su hogar. Él y los niños son bendecidos continuamente por su fiel sumisión. Ella no es obstinada en sus apetitos y pasiones, aunque es capaz e intencionada en su llamado ordenado por Dios. Es corregible, no testaruda, o demandante para ser mimada. Él es su autoridad, ella es su complemento y apoyo. Ella reverencia a Dios y busca glorificarle (Prov. 31:30); es fiel en ministrar a las necesidades de aquellos que Dios ha confiado a su cuidado (Prov. 31:27). Diligente y trabajadora ella es una mujer de buenas obras (Prov.31:12-20); humilde, lista para aprender del ejemplo más pequeño o del enemigo más grande.
La mujer necia causa vergüenza. Ella  debería ser avergonzada, ¿pero qué hace? Deshonra a su marido y a sus hijos, teniendo siempre la última palabra, siempre envuelta en batallas, tanto en privado como en público. Debido a que es persistente en el continuo proceso de la destrucción la familia mantiene un silencioso secreto, un vergonzoso secreto. Todos sufren. Las cosas en el hogar no están tan bien como los hijos preferirían, y posiblemente no tan bien como públicamente lo representan. Los hijos están confundidos y avergonzados y apenas pueden esperar para dejar el hogar. La continua carcoma de los huesos del marido es dolorosa y debilitante (Mat. 10:36, Miqueas 7:6). La minuciosidad de la mujer necia se halla con seguridad en proporción directa a la profunda carcoma que ocurre en los huesos del marido. La persona que debería hacerle tan feliz como la realeza continuamente le trae a una desesperación agotadora. Y apenas cualquier tensión es puesta sobre la familia la enfermedad cancerosa empeora. La persona, como la esposa de Job, que debería ser la persona en quien más se confía resulta ser una persona en la que no se puede confiar del todo, y todos aquellos que confían en ella pronto serán puestos en vergüenza.
“Aquel que es atormentado por una mala esposa es tan miserable como si estuviera en la mazmorra; pues ella no es mejor que carcoma en sus huesos, una enfermedad incurable; es más, ella le avergüenza. Ella, que es absurda y perezosa, derrochadora y lasciva, apasionada y mal hablada, arruina tanto el crédito como el confort de su marido; si él sale va cabizbajo pues las faltas de su esposa se vuelven en su contra; si se retira para estar a solas, su corazón está apesadumbrado; está intranquilo continuamente; es una aflicción que obsesiona a muchos de los espíritus.”
“''Es verdaderamente impresionante el contraste de una mujer contenciosa,... una esposa dominante, extravagante, quizás infiel; en la frivolidad de su conducta que olvida su lugar y sujeción apropiados: buscando la admiración de otros, en lugar de estar satisfecha con la consideración de su marido. Esto es realmente una enfermedad viviente – una carcoma en los huesos; estropeando su utilidad; minando su felicidad; quizás llevándole a la tentación y al engaño del diablo'”
 “Mejor es vivir en un rincón del terrado que con mujer pendenciera en casa espaciosa” (Prov. 21:9 RVR95).
“Mejor es vivir en tierra desierta que con la mujer pendenciera e irascible” (Prov.21:9 RVR 95).
“Gotera continua en tiempo de lluvia y mujer pendenciera, son semejantes: pretender contenerla es como querer refrenar el viento o retener el aceite en la mano derecha” (Prov. 27:15, 16 RVR95).
El marido puede buscar refugio de la gotera continua en tiempo de lluvia pero no hay refugio de una lucha pendenciera. “Ya sea que la mujer codicie el liderazgo, o se inquiete bajo la obligación de la sumisión; en cualquier caso en principio rompe el orden en el que Dios la ha colocado. Siempre se presentan las ocasiones para el despliegue de su humor infeliz... sin ser restringida por la gracia Divina ella se convierte en el tormento de su esposo, y en su propia vergüenza.”
La mujer contenciosa, pendenciera y necia no es necesariamente una mujer que no esté familiarizada con la Escritura. De hecho, parte de su habilidad puede ser manejar la Espada con aguda precisión. Su insatisfacción puede ser que se ha casado con un hombre no tan espiritual como ella. Ella puede conocer  a Dios como se conoce a cualquier personaje histórico, sin embargo, su confianza está en ella misma. En su necedad desprecia la justicia de Dios y considera aceptables sus ardides e interpretaciones de la Escritura. La palabra de Dios es un reproche; no se deleita en ella (Jer. 6:10). Sus asaltos contra la sumisión son continuos, sutilmente razonados hasta la perfección. Los primeros frutos de su amor son auto-contenidos y desmesuradamente dirigidos. Están dirigidos no hacia Dios ni hacia su esposo. Preferiría más bien ocuparse con extraños y con proyectos que ser una buena administradora de sus asuntos domésticos. Es una auto-idólatra, viviendo solo para sí misma. Como no vive por sus propios recursos todo alrededor de ella es estropeado. Es tremendamente testaruda y demandante, y castiga ya sea por el silencio hosco o por el reñir constante. Sus discusiones no pueden ni refrenarse ni contenerse. “pretender contenerla es como querer refrenar el viento o retener el aceite en la mano derecha” (Prov. 27:16RVR95).
La mujer virtuosa respeta y apoya la autoridad de su esposo. No habla sarcásticamente de las opiniones de él insinuando su mayor sabiduría. No le corrige o le habla con desprecio en una campaña para hacerle tan justo como ella es. Debido a que la mujer sabia tiende al cuidado de su casa y de su hogar, se dice que edifica su casa. Su casa es establecida con entendimiento y con conocimiento sus aposentos son llenos de toda clase de riquezas preciosas y agradables (Prov. 24:3). ¡Qué residencia más encantadora para las almas que habitan en ella!
“Dolor es para el padre un hijo necio y gotera continua las contiendas de la mujer.”(Prov. 19:13  RVR95).
“Tal gotera destruye totalmente la comodidad del hogar de un hombre, y poco a poco va convirtiendo al corazón en algo firme y duro como una roca. Esta prueba es la más molesta porque no hay escape legítimo. El hijo necio puede ser echado fuera. La mujer contenciosa debe ser soportada.”
“Pero con seguridad nuestro Dios nos enseña una lección valiosa de la vanidad de este mundo, al asegurar la decepción en sus más sustanciales comodidades. Que tengan cuidado sus hijos de edificar su reposo sobre una porción terrenal, o de ser capturados por sus mejores bendiciones; o sino su celoso Padre amargará sus fuentes más dulces de placer, y les enseñará por medio de la dolorosa disciplina a no buscar otra entrada al reposo sino la de Él.”

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viernes, 14 de mayo de 2010

SOLO UNA HORA Y HAY SILENCIO EN EL CAMPO DE BATALLA

¡El frente está silencioso y tranquilo! No es un sueño. Esta paz seguro que se puede alcanzar. Pero, ¿cómo es posible? Una hora, ¡eso es todo lo que necesitas, antes "de apuntar los cañones"!...
Muchas veces llegan a mí parejas con problemas muy difíciles y me relatan lo que les sucede, que no se arreglan, el esposo dice esto, y ella dice aquello, etc.

Cuando yo veo que el esposo tienes malas virtudes y no respeta a su esposa, etc., entonces, yo los dirijo y les aconsejo apropiadamente. Pero en la mayoría de los casos, se trata de parejas en que ambos se esfuerzan y quieren la "paz en el hogar". El esposo se esfuerza por concederle a su esposa sus deseos y se dirige hacia ella con respeto. La esposa por su parte se esfuerza por mejorar la relación de la pareja, pero de todos modos no se arreglan y sus vidas están llenas de amarguras y sufrimientos.

Cabe preguntar: ¿Cuál es aquí el problema? Aparentemente hay aquí dos personas adultas, con la mejor voluntad de solucionar sus problemas, de triunfar en la vida y dispuestos a invertir todo para lograrlo. Si es así ¿por qué es que no tienen paz en el hogar? ¿Qué es lo que no está bien con ellos? ¿Acaso no es su matrimonio Voluntad del Cielo? ¿Quizás no congenian?

La respuesta es que todo está correcto, con seguridad son una pareja destinada por el Cielo, y congenian perfectamente... El único problema es que el marido no hace una hora al día deHitbodedut (Plegaria Personal en Aislamiento), como lo veremos más adelante.

Mitigar los Juicios Estrictos

Debemos saber, que cada día el hombre es juzgado en el Tribunal Celestial por todos sus pensamientos, palabras y actos. Es decir, que cada detalle de sus actos es revisado si fue bueno o no, y cuando se ve que ha cometido algún pecado o alguna trasgresión, Di-s no lo permita, entonces se le envían sufrimientos, tanto para insinuarle acerca de sus pecados, despertándolo a tomar conciencia de ellos y arrepentirse, y también para la expiación de ellos.

Asimismo, la persona es juzgada por sus palabras y pensamientos. Cuando se ve que ha dicho alguna mentira, grosería, habló mal del prójimo o tuvo algún pensamiento malo, etc. Entonces se le envían sufrimientos.

En síntesis: cuando el hombre se encuentra culpable ante el Tribunal Celestial por algún pecado cometido, hay sobre él Juicios que se revelan por medio de diversas formas de sufrimientos con el fin de despertarlo, ya que todo lo existente puede ser usado para este propósito, pues todo está preparado para ser enviado a cumplir esta misión, como está escrito (Salmos 119:91): “A Tus Juicios se paran hoy, pues todos son Tus servidores”. Esto quiere decir que cuando hay un Juicio sobre una persona, toda la Creación está dispuesta para ser enviada desde el Cielo y ejecutar el veredicto, Di-s nos salve. Eso es a lo que se refiere: “A tus Juicios se paran” - Cuando hay algún Juicio, entonces: "todos son Tus servidores" - para ejecutar el veredicto sobre esta persona.

Pero cuando el hombre hace una hora de Hitbodedut  todos los días conversando con el Todopoderoso, ¡el mismo mitiga todos estos Juicios estrictos, y entonces no tiene sufrimientos.

Esto es porque hay una regla en la Torá: "¡Cuando hay juicio en la Tierra, no hay Juicio en el Cielo!"

Quiere decir, que el Creador conduce al mundo de esta manera: Cuando alguien se para frente a Él, confiesa sus pecados, se arrepiente de estos, y toma la responsabilidad de no volver a incidir en ellos, entonces no es juzgado por el Tribunal Celestial, y no se le envían sufrimientos. Porque simplemente ya no hay necesidad de éstos, pués los sufrimientos vienen solamente para despertar al hombre a que reconozca y se arrepienta de sus pecados. Pero si la persona se despierta por sí mismo, hace una revisión de cuentas de sus actos, y él mismo juzga todas sus acciones, palabras y pensamientos de ese día, verificando si actuó correctamente, entonces no hay necesidad de los sufrimientos ya que él se estimuló por sí mismo.

"Le daré una ayuda frente a él"  (Génesis 2:18)

He aquí que por la enorme compasión de Di-s hacia él, en la mayoría de los casos, determinan en el Tribunal Celestial que los sufrimientos le lleguen al hombre por intermedio de su mujer, es decir que tenga querellas con ella, o que ella lo desdeñe, o todo otro tipo de pesar.

Y Debes saber que ciertamente esta es una gran misericordia de parte del Creador, que la mayoría de los sufrimientos del hombre ocurran justo dentro de su casa. A continuación explicaremos la razón:

El primer motivo: Si los sufrimientos sucedieran fuera del hogar, el hombre no podría afrontarlos y su vida se arruinaría completamente. Pero en el marco de su hogar es más fácil sobrellevarlos.

Por ejemplo: Si el Juicio del Cielo fuera ejecutado en el lugar de trabajo, si su jefe se enojara con él y lo despidiera de su trabajo, o sus compañeros de trabajo se opusieran a él causándole daños etc. Más aún si el sufrimiento viniera por medio de una persona muy cruel, o un desastre natural que es imposible de afrontar, entonces no podría soportarlos.

En cambio, dentro del marco del hogar, nadie lo puede despedir de su propia casa y su misma esposa necesita vivir en paz junto a él, y por lo tanto es más fácil amigarse nuevamente. También el Creador se apiada de los demás miembros de su familia que dependen de él.

El segundo motivo y principal: En su hogar, el hombre deberá despertarse más rápido por medio de los sufrimientos, ya que le es imposible escaparse o ignorarlos y también está más interesado en solucionarlos. Cualquier persona normal no desea divorciarse, fracasar en la vida, arruinar la vida de sus hijos, etc. Más aún cuando siente amor por su esposa, por supuesto que no dejará de intentar mejorar la situación para vivir junto a ella en paz. Por eso, cuando los sufrimientos llegan al hogar, la persona responsable podrá recibir muchos beneficios de estos y así logrará corregir muchas cosas: sus virtudes, su moral y su actitud con sus semejantes, podrá hacer arrepentimiento y acercarse al Creador.

No Hay un hombre que no tiene su momento"

Se entiende de estas palabras, que para que la persona tenga paz en su hogar, está obligado a mitigar los Juicios de cada día, fijando una hora diaria de Hitbodedut. Esta hora la dedica para hacer una revisión de sus hechos, y juzgarse así mismo por lo que ocurrió ese día por cada acto, pensamiento y palabra dicha, verificando si ha sido bueno, o no. Y por cada cosa que encontró que no era correcta, que confiese y se arrepienta, y resuelva no volver a cometerla. Entonces, no tendrá sufrimientos y amarguras.

Y Debes saber que quien no sigue esta doctrina, tendrá muchos sufrimientos y amarguras en su hogar sin ningún motivo aparente. Esto es debido a que cuando hay Juicio sobre la persona, no es necesario hacer absolutamente nada para crear una pelea. Como podemos verlo nosotros mismos, que aparentemente todo estaba tranquilo, y por nada se produjo una discusión.

Esto es lo que nos han dicho Nuestros Sabios: "Hombre y mujer que ganaron el mérito, la Presencia Divina está entre ellos. Si no ganaron el mérito, el fuego los consume". ¿Cuál es la explicación de “no ganaron el mérito”? ¿Qué no se ganaron la lotería? ¡No! Lo que quiere decir es que sus actos no son virtuosos. Que deben todavía arrepentirse y corregirlos y por eso tienen sobre ellos Juicios estrictos. Y todo el tiempo mientras no los mitigan, nada les ayudará y "El fuego los consume"... Las palabras de Nuestros Sabios son una regla natural fuerte como el hierro.

Nuestros Sabios no enseñan que si el esposo se comporta bien "el fuego no los consume". Ellos dijeron claramente: si no se ganaron el mérito el fuego los consume. Lo que significa que hay que trabajar hasta retornar del mal camino y tener el mérito y así la Presencia Divina se posará entre ellos.

Verdaderamente, para que la pareja viva en paz, están obligados a que la Presencia Divina esté entre ellos, porque existen solo dos opciones: O que está entre ellos, o que el fuego los consume. La pareja no son dos personas que simplemente viven juntos, o que pueden vivir en paz sin la Presencia Divina respetándose uno al otro, sino que son dos polos totalmente opuestos materialmente y espiritualmente uno del otro, por eso sin la santidad que debe reposar entre ellos, es imposible vivir juntos y en paz.

Pero cuando el esposo se compromete a dedicar una hora a laHitbodedut diaria, todo se arregla... Hay "silencio en el campo de batalla"...

Puesto que todas las quejas que tienen uno del otro son solo diversas formas de como se revela el Juicio Celestial: "¡¿Por qué no me sonríes?!", "¡¿Cómo se te olvidó comprarme lo que te pedí?!" etc. Estas son sólo consecuencias. El verdadero motivo es el Juicio que hay en el Cielo.

Por lo tanto es debido saber esta regla: para que el hombre tenga paz en su hogar debe mitigar los Juicios estrictos cada día y esto es posible solamente por medio de laHitbodedut.

(La Hitbodedut no concluye solamente en lo dicho. Es un tema muy amplio que abarca todo aspecto de nuestra vida. Para más información y entendimiento busca artículos del tema Hitbodedut /Aislamiento)

Que el Creador nos dé el mérito de poder mitigar todos los Juicios y poder ver la Redención completa del mundo entero pronto en nuestros días. Amén.


viernes, 19 de febrero de 2010

NO ENTENDEMOS NADA

A lo largo de su vida, el hombre se encuentra con muchos sucesos que parecen completamente injustos. Pero eso es porque ve sólo una parte del todo. ¿A qué se parece esto?...
 
En el libro “Éxodo” del Pentateuco, están escritas las leyes de aquel que mata a un hombre involuntariamente: su sentencia es el exilio en una ciudad refugio. Y así está escrito (21:13): “Pero él no le preparó una emboscada – sino que Di-s causó que llegara a su mano...”.
 
Las palabras “no le preparó una emboscada” significan que el hombre que mató lo hizo sin premeditación; él no lo acechó y no se propuso matarlo de ninguna manera. En otras palabras, fue un “accidente”...
 
Pero en lo que está escrito “y Di-s causó que llegara a su mano”, ya nos revela que no había ningún error. El Creador es el que dispuso este “accidente”. Citaremos un antiguo comentario de los Sabios sobre esta cuestión: “¿Sobre qué habla el escrito? De  dos  personas,  una  que  mató  involuntariamente  y  otra  que mató  premeditadamente,  y  no  hubo  testigos  que  atestiguasen. El que mató premeditadamente no fue castigado a muerte como debería ser castigado un asesino, y el que mató involuntariamente no fue castigado al exilio, a una ciudad refugio como se debería. Pero  Di-s  les  hace  justicia,  ¿cómo?  –  dispone  que  se  reúnan en  la  misma  posada,  el  que  mató  premeditadamente  se  sienta bajo  una  escalera  y  el  que  mató  involuntariamente  sube  por ella,  de  pronto,  este  cae  sobre  el  que  mató  premeditadamente –  y  lo  mata.  Hay  testigos  que  declaran  que  el  hombre  mató involuntariamente,  y  es  obligado  entonces  al  destierro.  El resultado es que el que mató involuntariamente es desterrado,  y el que mató premeditadamente – murió…”.
 
De  esto  aprendemos  cómo  la  Supervisión  Divina  está detrás  de  todos  los  accidentes  que  ocurren.  Ciertamente,  a  los ojos  de  cualquier  persona  parecería  que  el  hombre  que  estaba sentado bajo la escalera, es una persona desgraciada que murió sin ninguna razón, y que quien cayó sobre él y lo mató, no lo hizo intencionalmente. No obstante, en verdad, todo fue justo y calculado en todo detalle.
 
Los  Sabios  cuentan  que  cuando  Moisés  quiso  saber  los caminos de la Supervisión del Creador sobre Sus criaturas, Le pidió (Éxodo 33:13): “Hazme conocer Tus caminos”. La respuesta del Creador fue (Deuteronomio 10:1): “Sube hacia Mí, a la montaña”.
 
En el camino, subiendo a la montaña, vio Moisés un caso muy extraño. Un hombre se acercó a beber agua del manantial, y al inclinarse para hacerlo, sin darse cuenta, se le cayó una cartera repleta de dinero y se fue. Al irse, llegó un segundo hombre también a beber agua del manantial, encontró la cartera del primero y la recogió. Cuando este se fue, llego un tercero para beber del manantial. Mientras bebía, volvió el primero a buscar su cartera, y esta por supuesto no estaba. Le dijo el primer hombre al tercero: “¡Tú encontraste mi cartera!”, le contestó el otro: “Yo no encontré nada”. Se enojo el primero, se acercó y lo mató.
 
Cuando  Moisés  vio  esto,  quedó  completamente sorprendido. Le dijo al Creador: “¡Señor del Universo! Te pido, dame a conocer Tus caminos”. Esto es lo que he visto  y  me  sorprendió:  ¿Por  qué  el  segundo  hombre  que encontró  la  cartera  perdida  ganó,  mientras  el  tercero  que nada encontró, murió asesinado?”.
 
Le dijo el Creador: “¡Todo lo que viste – es recto y justo! El primer hombre, quien perdió la cartera, la robó al segundo hombre que la encontró; simplemente llegó  el  verdadero  dueño  y  encontró  lo  que  le  fue robado.  El  tercero,  el  que  fue  asesinado,  mató  al padre del primer hombre, sin que este lo supiera. Por lo tanto, Yo dispuse la mano del primer hombre para que lo mate y vengara la sangre de su padre”...
 
Aprendemos de esto que el Creador Mismo dispone que a los que les llega pena de muerte, sean ejecutados por los vengadores de la sangre.
 
De estos dos ejemplos vemos que existe una exacta Divina Supervisión  sobre  todos  los  sucesos  del  mundo;  hasta  lo  que parece ser un accidente está realmente dispuesto por el Creador con Supervisión Individual, según Sus justos cálculos.
 
Así, a lo largo de su vida, el hombre se encuentra con muchos acontecimientos que parecen completamente injustos, pero eso es porque ve sólo una parte del todo. ¿A qué se parece esto? A una persona que fue a ver un espectáculo y llegó con mucho atraso. Cuando entró, la representación ya estaba cercana a su fin. Sobre el escenario había alguien que estaba golpeando violentamente a una persona. Sin pensar dos veces, el hombre que llegó tarde lanzó un grito: “¡Malvado! ¿Qué es esto? – ¡¿golpear así a un pobre hombre?!”.
 
Lo  silenció  uno  de  los  espectadores  y  le  dijo:  “¡Shhh… cállate!,  si  hubieras  visto  el  espectáculo  desde  el  comienzo, hubieras entendido que estos golpes son muy pocos por lo que este malvado tirano le ha hecho…”.
 
Así  es  el  hombre,  limitado  en  su  visión.  No  ve  sino  una pequeña partícula del todo. Él no conoce todo el pasado de cada alma, qué le ocurrió en reencarnaciones anteriores, y qué cuentas vino a cerrar en esta encarnación. Tampoco sabe lo que hay detrás de las condiciones de vida de cada hombre; por qué uno tiene un determinado defecto, por qué otro tiene tales condiciones de vida, etc.
 
Si tuviera el hombre el mérito para ver profundamente, sabría que todo está exactamente calculado con el máximo de justicia y misericordia, y no tendría ninguna pregunta..., jamás.
 
 

(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")



jueves, 18 de febrero de 2010

TANTAS PREGUNTAS...

Qué es lo que desea el Creador de ti, que es por sí mismo tu meta? La respuesta se encuentra el sagrado libro delZohar...
El enigma de la vida
 
Este mundo está lleno de preguntas: ¿Cuál es la inalidad de la vida en este mundo lleno de sufrimiento? ¿Hacia ónde va el mundo y la humanidad? ¿Con quién está la justicia en todas las ideologías y concepciones de la vida? ¿Cuál es el camino  hacia  la  felicidad?  ¿Cómo  verdaderamente  debemos vivir? ¿Finalmente será todo bueno o no? Y más y más…
 
Las  drásticas  y  aparentemente  injustas  diferencias  entre  la vida de una persona y otra y los acontecimientos de sus vidas nos dejan a menudo perplejos. Un hombre tiene una vida fácil, mientras otro una vida difícil y muy penosa. Una persona nace fuerte y sana, mientras otra débil y discapacitada. Uno gana un buen sustento con facilidad, y el otro no. Alguien que fue bueno toda su vida y, como se dice, “no mataba ni a una mosca”, muere de  una  cruel  enfermedad  aún  siendo  joven,  mientras  otro  que es un malvado tiene una larga vida de riquezas y honores. ¿Por qué?...
 
¿Por qué yo?
 
En  los  que  más  se  despiertan  estas  preguntas  son  aquellos que más sufren las faltas:
 
Aquel al que le es difícil ganar su sustento pregunta: “¿Por qué  fulano  tiene  una  vida  de  riquezas  y  bienestar  mientras  yo vivo una vida de constante escasez y el esfuerzo por mi sustento me saca de mis cabales?”.
 
Alguien que tiene un hijo enfermo pregunta: “¿Por qué todos tienen hijos sanos y fuertes, mientras mi destino es criar un hijo enfermizo que necesita un esforzado tratamiento cotidiano?”.
 
Alguien  que  está  discapacitado  mira  a  la  gente  caminando libremente  a  su  alrededor  y  pregunta:  “¿Por  qué  ellos  están enteros  de  cuerpo  mientras  yo  tengo  esta  invalidez  restrictiva y humillante?”.
 
Alguien que creció en condiciones difíciles ve a aquellos que crecieron en el seno de buenas familias, y se pregunta: “¿Por qué ellos nacieron en una buena y cómoda familia, recibieron calor y amor, fueron mimados, se les concedió cada pedido y deseo, mientras yo nací en el seno de una familia difícil y problemática, y  únicamente  sufrimiento,  escasez  y  humillaciones  llenaron mi vida?”.
 
Alguien que se acerca a los cuarenta años de edad y todavía está soltero, pregunta: “¿Por qué yo, con todas las virtudes que poseo,  no  logro  casarme  y  fulano  que  está  lleno  de  grandes defectos, se casó sin demora a edad temprana, con una virtuosa joven de buena familia?”.
 
La regla general es: la gente está llena de preguntas, y cada uno puede agregar a la lista todas las preguntas que se hace a sí mismo.
 
Tiempos cambiantes
 
También sobre la forma que se desarrolla la vida de cada día tenemos preguntas:
 
“¿Por qué ayer tuve un día magnífico y todo salió como lo había planeado mientras hoy, sin ninguna razón especial, nada me va bien, todo me sale al revés y siento sólo pesar?”.
 
“¿Por qué la semana pasada gané mi sustento fácilmente y de repente el cuerno de la abundancia se vació, y tengo que hacer grandes esfuerzos para traer un pedazo de pan a mi casa?”.
 
“¿Por qué ayer tuve tantas satisfacciones de mis hijos que se comportaban como ángeles, disciplinados y simpáticos, y de repente parecería como que el diablo se posesionó de ellos y hacen todo a propósito para enojarme, tanto a mí como a mi esposa?”. Preguntas sin fin….
 
La respuesta a todas las preguntas
 
Existe  una  sola  y  única  respuesta  a  todas  las  preguntas  –
la FE.
 
La  fe  se  parece  a  una  llave  maestra  que  abre  todos  los cerrados dilemas de la vida y por medio de ella la respuesta es  simple  y  bien  entendida:  el  universo  posee  un  supremo  y todopoderoso Creador que cuida de cada uno de nosotros en una forma exacta, hecha a medida según nuestras específicas necesidades,  y  es  lo  que  se  llama  Divina  Providencia  o Supervisión Individual. Él es Quien determina las condiciones exactas  en  las  que  viviremos:  en  el  seno  de  qué  familia naceremos,  con  quién  nos  casaremos,  cómo  será  nuestro aspecto, cuáles serán nuestras cualidades y carácter, cuántos hijos  tendremos,  cuánto  dinero  poseeremos,  quiénes  serán nuestros amigos y conocidos, y muchos más datos como arena hay en el mar.
 
 no  sólo  en  forma  general,  sino  también  en  la  vida cotidiana,  en  cada  instante,  todo  está  dirigido  desde  lo  Alto en  una  Supervisión  Individual.  Es  el  Creador  quien  decreta cuándo el hombre prosperará y cuándo fracasará, cuándo será bien recibido y cuándo será despreciado y desdeñado, a quién encontrará  y  con  quién  tropezará,  e  infinitamente  más  y  más detalles.  Como  está  escrito  en  los  Salmos  (105:7):  “Él  es  el Eterno nuestro Di-s, sus Juicios están en toda la Tierra” – que significa que todo lo que sucede diariamente en el universo – los éxitos en contraste con los fracasos; la alegría y salvación de unos en contraste con las desgracias y los tormentos que caen sobre otros, todo esto hace parte de los Juicios del Creador, en los cuales son juzgadas las criaturas cada día y cada hora, en general y en particular.
 
Y debemos saber, que la Supervisión del Creador es siempre para el bien eterno de cada hombre, para guiarlo al objetivo, al rango y a la buena y eterna finalidad para la que fue creado. El Creador  sabe  que  tal  persona  no  llegará  a  la  corrección  de  su alma sin la específica realidad en la que se encuentra, con todas las muchas privaciones que tiene; y que aquella otra llegará a su meta justamente desde una realidad distinta de abundancia y de placeres, etc. Cada dato de la vida del hombre, sin excepción, está bajo una exacta Supervisión Individual, sin ningún error y no  por  azar,  según  lo  que  el  hombre  verdaderamente  necesita para llegar a su meta y a su corrección espiritual.
 
La Voluntad del Creador
 
¿Qué es lo que desea el Creador de ti, que es realmente tu meta? La respuesta se encuentra en el sagrado libro del Zohar(Esplendor), la famosa obra esotérica escrita hace casi dos mil años, que declara: “¡El Creador te creó solamente para que Lo conozcas!”. Por lo tanto, todas las condiciones de nuestra vida nos son necesarias, pues el Creador que nos conoce perfectamente, estableció que no podamos conocerlo sino por medio de todas esas específicas condiciones que nos ha dado exactamente. ¡No hay ningún error ni azar en ningún detalle de nuestra vida!
 
Este conocimiento se llama tener una “fe completa” y estar“contento  con  lo  suyo”,  es  decir  que  el  hombre  sabe:  ¡Yo  no entiendo nada y no sé nada, solamente estoy contento con lo que tengo! Y es esto también el primer paso para la elección cierta. Después  que  el  hombre  tenga  este  conocimiento,  de  ahora  en adelante deberá prestar atención cómo podrá, a través de todos los acontecimientos y sucesos de su vida, conocer al Creador.
 
Debe el hombre saber perfectamente, que cada detalle de su  vida  está  orientado  por  Él  –  tanto  en  el  bien  como  en  el mal,  “por  entendimiento  o  por  fuerza”  –  para  conducirlo  a esta meta – que Lo conozca. Muchas veces cuando el hombre no  presta  atención  a  las  alusiones  del  Creador,  entonces  Él le  coloca  en  circunstancias  aún  más  difíciles.  Y  si  todavía no toma conciencia de su meta, el Creador lleva al hombre a situaciones que no tienen ninguna solución natural, hasta que se verá obligado aun contra su voluntad, a apoyarse en la fe. Y como los Sabios han dicho: “No tenemos en quien apoyarnos, sino en nuestro Padre Celestial”.
 
El comienzo de la fe
 
El sagrado libro del Zohar nos enseña, que el comienzo de la construcción de la fe, es el pensamiento y el conocimiento que no existe sólo este mundo, sino que existe también un Mundo Venidero. Este es el principio de la memoria, acordarse siempre de esto. Según la siguiente explicación se entenderá por qué este conocimiento es necesario para toda persona razonable:
 
Toda persona mentalmente sana, no estará dispuesta a hacer ninguna  acción  sin  que  esta  tenga  un  objetivo  y  una  utilidad. Por ejemplo, si se le dice a una persona subir y bajar su brazo durante una hora sin ninguna causa, no lo aceptará de ninguna manera,  porque  sentirá  que  hace  algo  sin  una  finalidad  y  sin ningún beneficio. Si así son las cosas en el hombre que es un ser creado, con más razón respecto al Creador que por supuesto no hace ninguna cosa sin finalidad.
 
No puede ser que el Creador haya creado todo el universo – donde infinitos detalles se articulan con una fabulosa precisión y que ilumina con majestuosidad, belleza y maravillosa gracia – sin que haya una razón y finalidad.
 
No puede ser que el Creador haya creado al hombre – una tan maravillosa creación con un cerebro poderoso y profundas fuerzas espirituales – sin que tenga su vida una finalidad.
 
Por  consiguiente,  cada  uno  debe  preguntarse  a  sí  mismo:
 
¿Es probable que la meta para la cual el hombre ha sido creado, pueda existir en este mundo, en el cual todo va hacia la perdición y  muerte?  ¿Es  posible  pensar  que  el  Creador  haya  creado  un ser  humano  lleno  de  sentimiento,  creatividad  y  espiritualidad, para  que  viva  setenta  u  ochenta  años,  la  mayoría  de  ellos  con sufrimiento  y  esfuerzo,  y  luego  morir  y  terminar  así  su  vida?
 
¿Acaso  verdaderamente  toda  la  profundidad  del  espíritu  del hombre y su conocimiento se terminarán y se perderán? Es algo impensable.  Necesariamente  deberá  haber  continuación  a  la vida del alma también después de la muerte del cuerpo, donde logrará  una  eterna  recompensa  en  el  Mundo  Venidero,  por  el cumplimiento de la Voluntad Divina.
 
No obstante, el concepto de “premio y castigo” existe también en este mundo, como un éxito que le llegará a una persona por hacer lo que es recto, o por el contrario – las tribulaciones que le llegarán por sus pecados. Todo eso le llega al hombre solamente para enderezarlo en su camino, para que sepa distinguir, según como su vida se encamina, si transita por la senda justa o no. De esto podemos entender, que los sufrimientos que caen sobre el  hombre  no  son  ni  un  castigo  ni  una  venganza,  sino  que  su objetivo es estimularlo para que examine sus actos y para que no se equivoque en su camino. De hecho, si existiera solamente este mundo, no habría ningún sentido en ellos.
 

(Extraído del libro "En el Jardín de la Fe" por Rabi Shalom Arush, Director de las Instituciones "Jut Shel Jésed" – "Hilo de Bondad")