viernes, 23 de octubre de 2009

EL ABC DEL JUDAISMO

El Judaísmo también tiene su ABC, sobre el cual está basado.

La "A" del Judaísmo

Esta es una premisa en la que todos estamos de acuerdo: Los Seres Humanos son criaturas sociales.

Si hubiésemos nacido en China, probablemente estaríamos agitando pequeñas banderas rojas o un libro de dichos de Mao. Si hubiésemos nacido en una buena familia católica de Sicilia, probablemente estaríamos mostrando nuestro rosario.

La primera pregunta que debemos hacernos es: ¿De dónde proviene mi "filosofía de vida"? ¿Es esencialmente una visión griega de la vida? ¿O romana? ¿Oriental? ¿Judía? Intenta preguntarte lo siguiente: "¿Si yo hubiera nacido en una familia de fundamentalistas musulmanes, qué estaría haciendo de mi vida hoy en día?".

Porque si no te haces esta pregunta, hay bastantes posibilidades de que hoy en día seas un fundamentalista musulmán!!

En gran parte, la manera de haber sido educados determina cuáles serán nuestros valores y creencias. A menos que hayamos hecho nuestra propia investigación, la sociedad es (muy probablemente) nuestra "opción filosófica" - jugando un rol importante en la formación de nuestras ideas.

Entonces, ¿cómo podemos, objetivamente, determinar la realidad? ¿Cómo es posible para un individuo discernir quién realmente él es y en qué debería creer - si está tan profundamente influenciado por lo que cree su sociedad? ¿Por qué tendrías que ser judío? O, ¿cómo sabes la diferencia entre lo correcto y lo errado?

Esto es la "A" del Judaísmo. ¿Cómo una persona llega a una conclusión independiente sobre la realidad? ¿Cómo podemos evitar ser el mero producto de nuestra sociedad?

El Poder de una Historia de Niños

Cada sociedad tiene su propia cultura, su propia manera de mirar la vida. Estas ideas llegan a la conciencia pública por muchos caminos: a través de la literatura, la escuela, la religión, etc. Uno de los caminos más poderosos mediante el cual las ideas se hacen parte de nuestra conciencia, es a través de las historias que nos cuentan cuando somos niños. Estas historias dejan una impresión en la mente del niño y conllevan muchos mensajes subliminales. Por ejemplo, es casi imposible imaginar encontrarse con alguien nacido en América que no haya escuchado la historia de Caperucita Roja. Tú la has escuchado, tus padres la han escuchado, y tus hijos y nietos la escucharán también. ¿Qué mensaje tú crees que el niño adquiere de la historia de Caperucita Roja? Imagina si su abuela viene a visitarlo inmediatamente después de que él terminó de escuchar la historia. ¿Qué haría él? Si realmente prestó atención a la historia, correría y se escondería detrás de la falda de su madre y le pediría que se fije en sus dientes. Él se aseguraría de que ella es realmente su Abuela! ¿Qué le estamos enseñando? ¡Sospecha! ¡Busca al lobo! Realmente, nunca puedes confiar que tu abuela es lo que tú crees que es. ¿No es eso lo que se está transmitiendo?

Una Consciente Historia Judía

El judaísmo también tiene sus propias historias que forman la conciencia de nuestros niños. Hace algunos años era inconcebible que un niño judío no conozca de memoria esas historias.

La siguiente historia está contada en el Talmud (Tratado de Nidá):

Antes de nacer, mientras estamos en el vientre de nuestra madre, Dios envía un ángel para que se siente a nuestro lado y nos enseñe toda la sabiduría que necesitaremos para vivir. Pero justo en el momento antes de nacer, el ángel nos golpea debajo de la nariz (formando la hendidura que todos tenemos bajo nuestra nariz) y nos olvidamos de todo lo que él nos enseñó.

¿Qué nos enseña esta historia? ¿Qué impresión produce en el niño? ¿Qué se graba en su mente para siempre?

Esta historia nos enseña que podemos mirar en nuestro interior para aprender lo que es la vida. Profundamente en nuestra conciencia, en el rincón más lejano de nuestra memoria, está todo el conocimiento de lo que tenemos que saber para vivir. El propósito de la vida. Cómo amar. Cómo alcanzar nuestro potencial. Todo lo que tenemos que hacer es el esfuerzo de recordar!

Esta es la visión del judaísmo sobre la educación. Nadie puede enseñar algo nuevo. Todo lo que hacemos es ayudar a otros a recordar lo que ya saben intuitivamente que es verdad.

Intenta recordar la geometría básica.

¿Alguna vez estudiaste geometría elemental? Si lo has hecho, recordarás que uno de los teoremas básicos es que la suma de los ángulos de cualquier triángulo es de 180 grados. Para todos los triángulos hay una prueba que demuestra que todos los ángulos siempre sumarán 180 grados.

¿Recuerdas cuál es esa prueba?

Dibuja un triángulo. Luego haz una línea paralela a la base del triángulo.

Ahora tenemos dos líneas paralelas. El tercer ángulo, que es el punto del triángulo, forma la parte perdida de un medio círculo. Cada círculo tiene 360 grados, y medio círculo tiene 180 grados. Entonces, los tres ángulos (los dos ángulos alternados y el tercer ángulo del triángulo) equivalen a 180 grados.

Si alguna vez supiste esto claramente, te irrita tratar de recordarlo otra vez. Ese esfuerzo es la educación. Tratar de alcanzar dentro nuestro lo que entendemos, en función de obtener claridad sobre la vida.

Define los términos y obtiene claridad!

Este esfuerzo debe ser hecho para descubrir las verdaderas bases de la vida. Si miras dentro de ti verás que puedes reconocer la verdad, la realidad, el bien. Sólo tienes que hacer el esfuerzo de recordar lo que ya sabes.

Ilustremos cómo esto funciona:

Si yo te digo: "¿Tú bafustik a alguien?" Tú inmediata respuesta será: "¿Qué quieres decir con la palabra bafustik?" No puedes de ninguna manera contestar a mi pregunta a menos que puedas definir primero el significado de la palabra.

Pero qué pasaría si yo te pregunto: "¿Amas a alguien?" Tú puedes contestar esta pregunta porque entiendes de lo que te estoy hablando. El hecho de que usas el término "amor" en tu vida diaria implica que por lo menos en algún nivel entiendes esta palabra.

En el judaísmo, sin embargo, decimos que a menos que conozcas clara y precisamente un concepto, no lo entiendes completamente. Puedes reconocerlo, pero sólo vagamente, porque no has hecho el esfuerzo para clarificar exactamente el significado de ese término.

"Educación" significa comprender lo que el ángel nos enseñó. Nosotros podemos hacerlo revisando dentro de nosotros mismos. Eso toma esfuerzo - pero vale la pena, porque a través de ese esfuerzo adquirimos claridad para reconocer la verdad.

Ese conocimiento interno es precisamente lo que le posibilita a la persona elevarse por encima de las influencias de la sociedad y ser independiente. Si quieres la verdad, no tienes que ir muy lejos o escalar montañas; está justo bajo tu nariz. Esa "hendidura" está allí para recordártela. Si tomamos nuestro dedo y lo colocamos sobre esa hendidura, dejaremos de hablar y comenzaremos a pensar. Esto es la "A" del Judaísmo. Tenemos dentro nuestro el conocimiento de la realidad.

La "B" del Judaísmo

Ahora que estamos seguros de que podemos reconocer la verdad, tenemos que encontrar lo que hay que saber.

Para entender la vida, tenemos que saber qué es lo que se espera de nosotros.

¿Para qué fuimos creados? ¿Cuál es el significado de la existencia humana? ¿Qué es lo que Dios quiere que hagamos? Esto es la "B" del Judaísmo.

Lo que tú quieres para tus hijos es lo que Dios quiere para nosotros. En el judaísmo nos referimos a Dios como nuestro Padre Celestial (Avinu Malkeinu: nuestro Padre; nuestro Rey. "Avinu Harajamán": nuestro Padre misericordioso). El término es usado constantemente en la Torá y los rezos. Dios es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos.

¿Qué es lo que todos los padres quieren de sus hijos? Que tengan placer. Eso es! Cuando tú tienes hijos quieres que sean saludables, fuertes y que estén llenos de alegría y vitalidad. Quieres que sean claros, resueltos y hábiles. Tú quieres que tengan todo lo bueno que hay bajo el sol. ¿Para qué? Para que puedan obtener el mayor placer en esta vida.

Tú tratarás de convencerlos de que se alejen de las cosas que van a impedirles obtener todos los placeres que la vida tiene para ofrecerles.

Tu hijo puede divertirse mucho jugando con el PacMan, pero tú sabes que él se merece mejores cosas en la vida: un matrimonio feliz, una educación sólida, buena salud, buenos amigos, una buena carrera, etc.

En el judaísmo decimos que Dios - nuestro Padre Celestial - creó al ser humano simplemente para darle bondad y placer. Es para eso que Él hizo este mundo, y es para eso que Él nos dio la Torá - para enseñarnos cómo usar este mundo y obtener el mayor placer. La Torá es nuestro libro de instrucciones para vivir.

¿Cómo determinas para qué propósito algo fue creado? Miras la manera en que fue construido.

Por ejemplo: ¿sabes para qué fue hecho el bolígrafo? Para escribir.

¿Y si alguien te dice que es un escarbadientes? Dirías: "Esto es ridículo. Si fue creado para ser un escarbadientes, debería hacer mejor su trabajo. ¿Y por qué contiene tinta?"

Si alguien te diría que es un teléfono, le dirías: "Yo no creo eso. ¿Por dónde marco el número?

Con un poco de esfuerzo puedes identificar para qué algo fue diseñado. Tú sabes que un bolígrafo es para escribir porque todas sus partes indican eso y es eso lo que hace mejor.

El judaísmo dice que los seres humanos fueron creados para buscar placer.

¿Cómo sabemos esto?

Porque en toda decisión que el ser humano toma en la vida, el criterio final es: "¿Me dará placer o no?". Ya sea lo que comeremos en la cena, lo que haremos en el tiempo libre, con quién nos casaremos o qué carrera elegiremos. Por sobre todo, el placer es el punto decisivo.

Si algo parece que va a ser doloroso, la persona hará todo lo posible para evitarlo. Si parece prometer placer y divertimento, hará todo lo posible para obtenerlo. Aún cuando hacemos algo altruista, lo hacemos porque nos da placer.

Dios nos diseñó para ser buscadores de placer. Para eso fuimos creados. Es por eso que Él diseñó al mundo - y todo lo que hay en él - para que nos brinde placer.

La meta del judaísmo es obtener ese placer. Así como nuestros padres quieren que disfrutemos de la vida, Dios quiere que Sus hijos, todos los seres humanos, disfrutemos de la vida absolutamente.

Esto es la "B" del judaísmo: Dios hizo el mundo para darnos placer.

La "C" del Judaísmo

Ahora... si Dios quiere que tengamos placer, y nosotros queremos tener placer, entonces ¿por qué no obtenemos constante placer? ¿Qué es lo que causa todos los problemas?

La razón por la cual no obtenemos siempre placer es porque cometemos errores. Dios quiere que tengamos placer, pero el placer lleva esfuerzo. Si no hacemos el esfuerzo correcto, no obtendremos placer.

Todos quieren ser buenos. Todos quieren cumplir con sus responsabilidades. Eso es placentero. Pero frecuentemente creemos que podemos tener placer aún si tomamos un atajo o elegimos una salida más fácil.

Queremos tener un matrimonio exitoso, pero no entendemos la necesidad del compromiso y la constante atención. Queremos que nuestra vida tenga sentido, pero nos dejamos influenciar por la presión social. Queremos llevarnos bien con nuestros padres pero no hacemos el esfuerzo para evitar discusiones. Todos los seres humanos quieren tener placer, pero cometemos muchos errores y es eso lo que nos causa muchos problemas.

Sin embargo, como dijimos antes, Dios es nuestro Padre y nosotros somos Sus hijos.

Si tus hijos se equivocan no los ves como pecadores o malvados. Entiendes que están confundidos o equivocados. Es por eso que en la lengua hebrea, no hay una palabra para pecado. La palabra que usamos es "Jet", pero ella no quiere decir pecado. La connotación de la palabra "Jet" hace referencia a una flecha que "perdió su blanco". No hay nada esencialmente "malo" en esa flecha (o en el arquero). Sino que simplemente un error fue cometido debido a la falta de enfoque, concentración o habilidad.

Cuando tus propios hijos cometen errores, tratas de pensar cómo puedes ayudarlos a que no los cometan más. Así también, Dios siempre está tratando de llamar nuestra atención, incentivándonos a no equivocar el camino; porque si prestamos atención, si buscamos las respuestas, viviremos mejor.

Esto es la "C" del Judaísmo: El problema es que estamos confundidos. No sabemos qué buscar en la vida o cómo alcanzar lo que estamos buscando. Es por eso que tomamos caminos equivocados que nos conducen hacia los problemas.

La "D" del Judaísmo

(En el judaísmo tres no es suficiente. En nuestro ABC hay cinco puntos en total).

La "D" del judaísmo es: Obtener una educación.

Por medio de la educación evitamos cometer errores y el peor de los errores es no tener una educación.

Cuando decimos educación, no nos referimos a ir al colegio. ¿Qué clase de educación generalmente las personas obtienen allí? Cálculos, Shakespeare, órbitas planetarias, el proceso de ósmosis y la geografía de Australia.

Pero mientras todo eso pasa, tú todavía no sabes quién eres. No sabes por qué fuiste creado o para qué vives. Y si no te conoces a ti mismo, no sabes nada. El judaísmo dice: Obtiene una educación sobre la vida. Ponte en contacto con el ángel, el cual tú ya conoces profundamente dentro de ti. El ángel te enseñó cómo vivir la vida. Busca. ¿Para qué vives? ¿Para obtener un diploma? ¿Para estar establecido? ¿Para comprar una gran casa? ¿Esa es la meta de la vida? ¿Para eso fuimos creados?

La "E" del Judaísmo

Cuando decimos que Dios nos creó para tener placer, ¿estamos hablando de dos semanas de vacaciones después de un año de trabajo en la oficina?

Si lo que quieres es un placer duradero, busca cómo obtenerlo. El placer es vigorizante; aprende cómo obtenerlo.

El último punto es que Dios nos dio la Torá para enseñarnos sobre la vida; para mostrarnos cómo obtener placer.

¿Qué es la Torá?

Has escuchado descripciones variadas como ser: "La Ley; El Ritual; Los Mandamientos". Pero ¿qué significa literalmente la palabra Torá? Quiere decir "instrucciones". Por ejemplo: en Israel hoy en día "Torat Hanehigá" quiere decir instrucciones para conducir. La palabra Torá significa instrucciones.

Por 3500 años, en el libro de rezos que los Judíos usan todos los días, nos referimos a nuestra Torá como "Torat Jaím" - "Instrucciones de Vida".

Cuando tienes hijos, haces lo mejor para inculcarles toda la sabiduría que tienes sobre la vida. Una y otra vez les dices: "Tienen que aprender a leer y escribir". Ellos pueden decir: "Quién lo necesita! Yo voy a ser bombero". Entonces tú tratas de explicarle: "¿Sabes? A veces vas a querer hacer un cheque o leer una carta". Ellos te contestan: "Si yo seré un jugador de fútbol famoso, tendré siete secretarias que me la lean! Es más importante que practique mi deporte". Entonces, ¿qué es lo que un buen padre hace? Tú (figurativamente) le pegas en la cabeza y le dices: "SIÉNTATE Y LEE Y ESCRIBE!!".

Cualquier entendimiento que tengas sobre cómo obtener verdaderamente el mayor placer de esta vida, lo intentarás transmitir con mucho esfuerzo a tus hijos.

Nuestro Padre Celestial hace lo mismo. Él dio a Sus hijos instrucciones para vivir. Es una repetición de lo que el ángel nos enseñó. Instrucciones para ser felices. Eso es la Torá.

Toma el ejemplo de la mezuzá. Las personas a veces piensan que es un ritual. Si piensas que una mezuzá te protege de los fantasmas, entonces se transformará en un ritual. Pero si la abres y lees lo que está escrito, aprenderás cual es el placer más grande de la vida. Nuestro Padre Celestial nos ordenó poner la mezuzá en los marcos de nuestras puertas para que siempre recordemos el motivo por el cual vivimos. Bésala cuando entres y cuando salgas, pero no automáticamente, medita sobre lo que está escrito adentro. De esta manera, nunca perderás la senda de las metas de la vida.

Otra de las "instrucciones para vivir" es decir el Shemá. ¿Qué está escrito en el Shemá? Las metas de la vida. Lo decimos en la mañana y luego en la noche, para que siempre recordemos por qué vivimos y cuál es el mayor placer de la vida.

Las mitzvot no son rituales vacíos; ellas son herramientas para vivir. Cuando entendamos el significado que hay detrás de ellas, comenzaremos a ver qué herramientas poderosas son en nuestras vidas.

Recuerda:

La "A" del Judaísmo: El ángel nos enseñó todo lo que necesitamos saber. Es por eso que vamos a poder reconocer la verdad cuando la encontremos.

La "B" del Judaísmo: Dios nos creó para tener placer y es eso lo que queremos aprender a obtener.

La "C" del Judaísmo: No somos pecadores, cometemos errores. Nuestros errores nos impiden disfrutar de los placeres que queremos.

La "D" del Judaísmo: Para evitar cometer errores y para alcanzar nuestro potencial, necesitamos recibir una educación sobre la vida.

La "E" del Judaísmo: La Torá fue dada para enseñarnos sobre la vida. Para enseñarnos cómo ser felices. Cómo amar a la humanidad y cómo conectarnos con Dios.

miércoles, 21 de octubre de 2009

5 Cosas que un Hombre Necesita Hacer para una Relación Exitosa

Matías es sensible y se esfuerza mucho en complacer a Miriam, pero cuando hay un problema que tiene que ser tratado, él parece ignorarlo. Cuando ella pide información sobre una decisión, él dice, "Depende de ti." Él quiere ser agradable, pero no se da cuenta que a ella la está frustrando.

Yo entiendo porqué Matías está inseguro de su rol. Como tantos otros hombres hoy en día, he recibido tantos mensajes sobre lo que un hombre debe ser en una relación, que quede apabullado. Cada ciertos años, los medios de comunicación nos dan nuevas ideas sobre lo que un hombre debe ser. Por un tiempo hubo "hombres New Age sensibles". Luego hubo "metrosexuales" y recomendaban que el hombre debía desarrollar su lado femenino.

He escuchado decir a hombres casados en sus consejos a hombres solteros que la clave para un matrimonio feliz es: "Sí, querida". He recibido mails llenos de chistes que ridiculizan a los hombres – como ¿cuál es la diferencia entre un hombre y un bueno vino? El vino madura.

En televisión, hemos ido desde Father Knows Best (Papá lo sabe todo), donde el padre era un hombre sabio y cariñoso que no hacía nada mal, hasta Homero Simpson, un bufón que no puede hacer nada bien. ¿Realmente Homero influye en lo que la gente piensa que un hombre debe ser? En una encuesta reciente realizada en Canadá por la firma investigadora Ipsos-Reid, más del 25 por ciento de los padres entre 18 y 34 años se identificaban con Homero Simpson cuando les están hablando a sus hijos sobre un tema complicado, y casi el 20 por ciento de los jóvenes adultos de la misma edad asociaban a su propio padre con Homero.

Con tal cantidad de ideas confusas, empecé a buscar información sobre que debe ser el hombre en una relación. Leí libros sobre matrimonio. No decían nada nuevo para mí. Leí libros judíos sobre matrimonio. Ellos contenían mucha sabiduría, pero yo andaba buscando más consejos sobre lo que un hombre debía ser.

Luego me fui a la fuente judía original. Empecé con Adán – el primer hombre en el mundo que tuvo una relación. Adán estaba solo. Él quería una esposa. Él le pidió a Dios una esposa y Dios creó a Eva para ser una "ezer k'negdó" – una ayudante opuesta a él o una ayudante en su contra (Génesis, 2:18).

¿Una ayudante en su contra? ¿Qué significa esto? Yo miré en el comentario al final de la página que citaba el Talmud, "Si el hombre es valioso, la mujer será su ayudante; si él no lo es, ella estará en su contra".

Si un hombre se trabaja a sí mismo y se desarrolla para ser valioso, la mujer será su compañera. Si no lo hace, ella estará en su contra.

Esta frase cambió la forma en que yo veía la relación. El mensaje: Depende del hombre que funcione. Es su responsabilidad. Basta de culpar a otros. Si el hombre se trabaja a sí mismo y se desarrolla para ser valioso, la mujer será su compañera. Si no lo hace, ella estará en su contra.

¿Qué sucedió luego en la primera relación del mundo? Adán y Eva están en el Jardín del Edén. Ellos tienen un mandamiento: No comer la fruta del Árbol de la Sabiduría.

Eva la come y luego se la da a Adán. Él come. Luego Adán se esconde entre los arbustos y Dios le pregunta: ¿Adán, comiste el fruto del Árbol de la Sabiduría del que te ordené no comer?

¿Qué hizo Adán? ¿Tomó él la responsabilidad por lo que pasó?

No. Él le dice a Dios, "La mujer que me mandaste me la dio a mí y yo la comí".

No lo podía creer. Él cedió ante algo que sabía equivocado y luego culpó a su esposa. Pensé que eso lo hacían los hombres hoy en día solamente.

El que haya culpado a su esposa ¿le ayudó a Adán a evadir su responsabilidad? Dios no dice: "Adán, yo entiendo – ella te empujó a hacerlo. Tú no eres responsable por lo que pasó". Justo lo contrario. Él castiga a Adán por comer la fruta, y por no usar su propio juicio. Pienso que es significativo que una de las primeras lecciones en el primer capítulo de Génesis es sobre lo que el hombre debe ser en una relación.

Mi investigación me llevó a descubrir una sabiduría eterna que por generaciones los padres le enseñaron a sus hijos – una sabiduría que es muy relevante hoy en día. Hoy la ausencia de los padres, ya sea por largas horas de trabajo o divorcios, significa que muchos niños crecen sin un modelo fuerte del rol masculino.

Aquí hay cinco de las lecciones que aprendí en mi búsqueda de sabiduría acerca de lo que el hombre debe ser en una relación:

Lección #1: Tomar la responsabilidad

Aprendamos de Adán. No hagamos cosas que sabemos que son incorrectas y luego culpemos a otros. Si cometemos un error, tomemos la responsabilidad de nuestras acciones. Uno de los significados de la palabra "esposo" es alguien que hábilmente maneja su hogar. Un gerente toma la responsabilidad. Como la experiencia de Adán, hay poca compasión por un hombre que culpa a una mujer por algo que ha resultado mal. A menudo él aún tiene la responsabilidad. La gente le preguntará a él, "¿Por qué lo permitiste?". Un hombre tiene que mirarse a sí mismo y ver cómo puede cambiar sus propias acciones para manejar apropiadamente situaciones similares.

Lección #2: Mostrar liderazgo

Si un hombre quiere ser visto como valioso y tener una buena relación con una mujer, él tiene que mostrar liderazgo. Cuando él ve una situación que debe ser solucionada, él debe dar un paso adelante y manejarla. La gente admira a aquellos que dan un paso adelante para lidiar con situaciones difíciles. No admiramos a aquellos que se paran atrás a esperar que otros resuelvan el problema.

Algunos hombres evaden hacerse cargo porque ellos no quieren ser criticados. Creen que están jugando de forma segura. Un hombre debe decir, "Yo lo voy a manejar", y tomar la iniciativa para encontrar una solución. Si no estás seguro de cual es la solución, haz lo que otros líderes hacen – consulta las fuentes informativas que haya disponibles.

Lección #3: Tomar decisiones

Uno de los significados de la palabra "masculino" es ser decisivo. Un hombre tiene que tomar decisiones y hacerse responsable por los resultados. Si es renuente a tomar decisiones, ella lo puede resentir. Parte de tomar decisiones es entender la visión de la otra persona y ser flexible. Ella no quiere a alguien que la controle, pero tampoco quiere alguien que le deje a ella la toma de cada decisión. Un hombre que teme tomar una decisión equivocada se debe preguntar a sí mismo: ¿Quién debe tomar la decisión? – alguien que no teme cometer errores.

Lección #4: Ser fuerte

El Talmud pregunta: ¿Quién es fuerte? El que controla sus pasiones (Ética de los Padres, 4:1). Alguien que puede controlar su enojo es mejor que un hombre físicamente fuerte que puede conquistar una ciudad. Explotar de enojo puede dañar seriamente una relación. Si un hombre piensa que no puede controlar su ira, él debe imaginarse que está enojado con alguien, que el teléfono suena y es su jefe. ¿Se calmaría? Por supuesto o perdería su trabajo. No enojarse no significa aceptar malos tratos; él calmadamente fija límites en el tratamiento que acepta de otros.

Lección #5: Ser masculino

Ser masculino no significa ser macho. Principalmente son las cualidades positivas de decisión, fuerza en las propias convicciones, confianza, seguridad en sí mismo, altas cualidades morales, autodisciplina, honestidad e integridad. Un hombre masculino tiene valentía para lidiar con las dificultades, dolores o peligros sin hacerse a un lado a pesar del temor.

A las mujeres: pídanle a sus maridos que lean esto. A los hombres: Si después de años viendo a Homero Simpson, no habían leído estas ideas antes, pregúntenle a su esposa si esto es lo que ella quiere. Puede sorprenderse con su respuesta.

por Elliott Katz

viernes, 16 de octubre de 2009

Cuando Huir ya no Ayuda

Cuando Rabí Berish se enteró de que su hijo Najum se había descarrilado, andaba por mal camino y se conducía como un machote de la calle, no trató – como otros padres ante un caso similar – de influenciar en él por las buenas o por las malas para que mejore. Simplemente lo llamó a su cuarto y le dijo:

“Najum, estoy enterado de tus malas acciones. No estoy obligado a mantener en mi casa a un atorrante como tú. Por lo tanto toma tus paquetes y vete. No vuelvas a cruzar el umbral de mi puerta a menos que obtengas autorización para ello. Junto a tu cama encontrarás una valija dispuesta para ti, empaca tus cosas y vete, pero que sea ya mismo”.

Najum conocía a su padre muy bien. Sabía que nunca actuaba influenciado por los nervios del momento. Todo lo que hacía lo pensaba y calculaba bien hasta que se decidía. No cabía esperanza de que cambiara de decisión. Por lo tanto, sin discusiones ni quejas, hizo lo que Rabino Berish le ordenaba. Eligió sus cosas, las metió a la valija y se fue. ¿Dónde? Ni él mismo tenía idea, pues nunca se había imaginado ante una situación así. Se encaminó donde sus pies lo llevaron. Pero al salir de la casa paterna, la casualidad lo hizo cruzarse con Berl – Meir, medio allegado a la familia y bien conocido por ésta, el cuál le preguntó:

“¿Adónde vas?”

En su desesperación Najum le contó la verdad.

“Ven a mi casa” – Le contestó Berl – Meir. Y el joven encontró en su casa la prolongación del hogar paterno del cuál había sido expulsado.

El riguroso paso dado por Rabí Berish respecto a su hijo Najum provocó agudas críticas entre conocidos y familiares.

“Un padre no puede hacer una cosa así, no se hecha un hijo de la casa dejándolo librado a su suerte. Si ocurre una cosa así, D-s libre, hay que demostrar tolerancia y hacer hasta lo imposible para encaminarlo por el buen camino”.

Incluso algunos aprovechan las palabras de Rabí Berish: “No estoy obligado a mantener en mi casa un atorrante”, para acusarlo de echarlo ex profeso queriendo, de esta forma, aliviar un poco los gastos de la casa.

Rabí. Berish sabía que la familia pensaba mal de él pero callaba y no trataba de justificarse. Sólo cuando se le acercó su cuñado. Rabí Shelomó, para hablarle con gran severidad, Berish aclaró sus actos.

“Yo no lo podía seguir teniendo en mi casa, ni siquiera un día, debido a dos causas: Primero, que él mismo, eso no era nada bueno. Tu conoces a mis otros hijos, a Jaim y a Meir, son bravísimos. Ellos lo volvían loco y el resultado era que empeoraba aún más. Por otro lado yo tenía miedo de su mala influencia sobre los menores, Iosl y Zelig. Yo veía que con estos se llevaba muy bien, y conociendo sus caracteres me preocupaba la influencia que podía tener sobre ellos. Por eso vi que, por el bien de todos, lo mejor era que se fuera de casa”

“Tú te preguntarás: ¿Cómo se deja un chico librado a su suerte? La respuesta es que ni siquiera existe pregunta. Yo no lo dejé librado a su suerte. Le prestó más atención que cuando estaba en mi casa. Sin duda tu crees que fue casualidad que se cruzase con Berl – Meir y que aquél, por lástima, lo llevó a su casa. La cosa no es así. Ese encuentro yo lo había preparado por anticipado”.

“Berl – Meir se pasó dos horas esperándolo en una esquina de nuestra calle. Y no solamente eso, todos los días pregunto por él y me preocupo saber con quién se relaciona y dónde va. Pongo en el camino amigos adecuados para él pero, por supuesto, un poco mejores y todo esto lo hago a escondidas, para que él no se entere. Abreviando, te diré que le presto atención, pienso en él y hago por él más que por los otros. Pero no podía seguir teniéndolo en mi casa”

Rabí Shelomó no contó a nadie las palabras de Rabí Berish pero acalló todas las críticas en su contra. Decía a todos: “No hablen, Rabí Berish sabe lo que hace”

Un año completo estuvo Najum alejado de su casa paterna. Durante todo el tiempo no habló con su padre. Solo la madre solía visitarlo de tiempo en tiempo. Oficialmente, el padre no tenía que saber de ello pero en verdad era una exigencia de Rabí Berish mismo.

“Mamá, le pregunto Najum cierta vez - ¿Podré ir al casamiento de Sara? Escuche que se casa dentro de un mes”

“Eso depende, como comprenderás de tu padre. Mi consejo es que tú mismo le preguntes cuando lo encuentres en la calle, Tengo miedo de hablar al respecto y arruinarlo todo. Tú mismo habla con él y pídele que te permita ir al casamiento. Estoy segura que va aceptar”.

Al día siguiente, Najum encontró al padre en la calle. Cuando lo vio de lejos metió la mano en le bolsillo para sacar la gorrita y cubrirse la cabeza, pero justamente no la llevaba consigo. No se atrevía a acercarse al padre con la cabeza descubierta, especialmente cuando quería obtener una autorización para ir al casamiento. Trato de desviarse por una calle lateral para no cruzarse con su padre. Pero Rabí Berish lo vio y lo llamó:

“¡Najum, ven aquí!”

Najum se acercó y quiso justificarse por andar con la cabeza descubierta. Rabí Berish lo interrumpió:

“Mamá me contó que tienes ganas de ir al casamiento de Sara. Muy bien, no cabe duda que debe ir, después de todo eres un hermano y ese lazo no se puede anular... El casamiento se celebrará en cuatro semanas, el martes... a las 18, en los salones... Podrás venir, Najum, pero con una condición: Que vengas como estás ahora, quiero decir que vengas con la cabeza descubierta, sin gorrita... tal como yo te veo en este momento”.

Najum se asombró al oír la exigencia de su padre. Trató de modificarla:

“Papá – dijo – No te sentirás cómodo. Va a ser una vergüenza para ti”

“Por mi honor no te preocupes – Respondió Rabí Berish con un poco de fastidio - ¿Acaso tú crees que la gente no sabe como eres? De mi honor me preocupo yo mismo, día y noche. Si yo dije algo, sé bien cual fueron las palabras que pronunció mi boca”

“Pero para mí tampoco va a resultar agradable” – Observó Najum.

“Por eso me preocupo. No me gustan las hipocresías. Si vas por la calle con la cabeza descubierta, así deberás venir al casamiento. En cualquier caso esta es mi única exigencia, tienes tiempo para pensarlo”

En esas pocas semanas hasta el casamiento. Najum pensó mucho al respecto y prácticamente había decidido no ir. Pero cuando llegó el día de la boda, su añoranza se hizo más fuerte y acudió, pese a que sabia que grandes satisfacciones no obtendría yendo con la cabeza descubierta entre una concurrencia de judíos ortodoxos.

Enseguida que llegó recibió una “calurosa bienvenida”. Unos de los presentes se le acercó:

“Nunca me hubiese imaginado de que fueses tan atrevido. ¡Vete de aquí atorrante!”

Najum no quiso quedar en deuda con su respuesta:

“A ti no te interesa. Mi padre que D-s lo guarde, se encuentra aquí y solo él me puede echar si es su voluntad”

También otros, aunque en forma más delicada, trataron de herirlo. A uno o dos Najum les respondió pero al ver que eso era algo que no tenía fin terminó por guardar silencio. Dejaron de molestarlo pero su situación no se alivió sino que se hizo más difícil minuto a minuto.

Sentía las malévolas miradas que lo acuciaban desde todos los ángulos.

Bajó la vista para no ver a su alrededor los rostros enojados y llenos de asombro. Pero eso tampoco ayudó, Sentía las miradas como picas ardientes que le atravesaban la piel. Trató de no prestarle atención, pero sin resultado. Le pinchaba y quemaba.

“Si me quedo aquí cinco minutos más terminaré perdiendo la razón” dijo para sí. Se levantó y se fue. No mejor dicho, huyó.

Cuando llegó a su cuarto, se arrojó en su cama y empezó a pensar en los sucesos del día. La cólera contra el padre que hirvió en él cuando huyó avergonzado del casamiento, empezó a aplacarse. Comprendió que él padre no quería amargarle la existencia. La pregunta era cual había sido su intención. Lo atormentaba la duda. Sólo logró tranquilizarse cuando decidió que al día siguiente acudiría donde su padre y le preguntaría cuál había sido su intención al imponerle esa extraña exigencia que le causara tanta vergüenza y dolor ante todos.

Al día siguiente, bien temprano, llamó a la puerta del padre.

“Pregunta a papá – le dijo a Zelig, que le había abierto – si puedo entrar a preguntarle algo”. Zelig enseguida le trajo la respuesta afirmativa.

“¿Por qué te fuiste del casamiento?” – Le preguntó Rabí Berish ni bien entró.

“¿Y todavía me lo preguntas? – replicó Najum con los ojos anegados por las lágrimas - ¿Acaso me podía quedar allí? Debido a tu exigencia me vi obligado a huir”

“Me parece que no entiendo bien. ¿Acaso no vas por la calle con la cabeza descubierta?”

“Cada cosa de acuerdo al lugar. No hay peor sufrimiento que estar entre un grupo de judíos ortodoxos con la cabeza descubierta. No es lugar para ello”

“Ahora te diré – Le respondió Rabí Berish con gran seriedad – Yo quise que sientas lo mismo que sentirás de aquí a 120 años cuando llegues al más allá. La persona llega allí cargando al hombro su atado de buenas acciones. Piénsalo, Najum. Aquí tuviste la posibilidad de huir, allí eso no ocurrirá. Tendrás que sufrir, sufrir sin cesar...”

Najum oyó en silencio las palabras de su padre. Apenas logró balbucear un tímido “Buenos días” y se fue.

Por la noche cuando Rabí Berish volvió de rezar el Maariv, le esperaba una gran sorpresa. Najum estaba en la casa. Con la cabeza agachada se acercó a su padre y le dijo con voz ahogada:

“Papá: decidí hacer Teshuvá. Me arrepiento de todo y quiero volver al buen camino. Ayúdame”

Rabí Berish lo abrazó, besó y le dijo:

“Mi querido hijo: A ti te está asegurada la ayuda de nuestro padre Celestial”

Fuente: Torah en Familia